El arándano es una fruta de excelente sabor, que puede ser consumida como
fresca sin necesidad de ser lavada o pelada.
Partiendo de frutos frescos o congelados, se pueden obtener las más diversas preparaciones dulces o saladas.
Pueden conservarse aproximadamente 20 días como fresco en heladera, por
lo que se aconseja verificar su fecha de envasado o vencimiento al adquirirlos.

Es de muy simple manejo ya que no posee semillas perceptibles ni tampoco necesita pelarse para consumirse fresco.
El uso en ensaladas de frutas le otorga un toque gourmet con su sabor
agridulce y el color azul que no aporta ningún otro fruto.

Solo o en combinación con otros berries (frutillas -fresas), frambuesas, moras,
etc.) se obtiene una excelente mezcla para helados, cheescakes, yogurt,
etc., tanto frescos como en forma de salsas almirabadas cocinadas ligeramente.
Se pueden preparar mermeladas con 800 o 900 grs. de azúcar por cada kilo de
fruta lavada sin escurrir, con una cocción destapada hasta lograr el punto óptimo.

Dejando volar la imaginación se pueden lograr interesantes combinaciones agregando diversos productos tales como vinos, especies, etc.
También se pueden obtener con facilidad jaleas, almíbares, licuados y compotas.

Las salsas saladas o chutney a las que se le puede adicionar vino oporto,
vinagre, mostaza, jengibre, sal, pimienta, etc. dan excelentes resultados acompañando carnes de caza, como también cerdo, pavo y pollo.
Permiten congelarse fácilmente poniéndolos en recipientes vidriados o bolsas
de polietileno tipo Zip-Loc y ser utilizados en preparaciones cocidas en las que
no se percibe el proceso de frío previo.